Pink Tones, Steel Breeze 2015 Tour en Palacio Vistalegre

Puntuales como si fuesen unos caballeros británicos, Pink Tones comenzaron su espectáculo, “Steel Breeze Tour”, a las 20.45 horas, tal y como estaba anunciado.

Y es una pena porque, siendo nosotros tan poco británicos en ese sentido, el Palacio de Vistalegre estaba aún a medio fuelle de afluencia de público. Aunque esto sería algo temporal, hay que decir que ese medio fuelle ya es más de lo que caben en Rivieras y Eslavas, lugares de la capital que Pink Tones llenan siempre que pisan.

Pink Tones en Palacio Vistalegre

Pink Tones en Palacio Vistalegre

El repertorio comenzó con The Dark Side Of The Moon, un disco que habitualmente interpretan de forma íntegra, pero esta noche el show iba a ser especial en todos los sentidos.

Es una forma perfecta empezar cualquier show homenaje a Pink Floyd con esos latidos para tomar pulso e ir adentrándonos en su universo. Así, interpretaron a la perfección este disco de 1973, desde “Speak To Me” hasta “Money” dejando para otra ocasión, eso sí, “The Great Gig In The Sky”.

El dinero del lado oscuro de la luna nos llevó a ver cerdos en los cielos.

El sonido acústico de la guitarra de Pipo Rodriguez anunciaba el susurro de Álvaro que cantando ese “You know that I care what happens to you” nos situaba en Animals y con ello un salto al año 1977.

Momento de Animals

Momento de Animals

Ahora sí, canción tras canción, pudimos disfrutar de cerdos, perros, y ovejas.

Es gran placer cuando encuentras una banda que, además de ser tan fieles al sonido al que homenajean, sus miembros sean tan polifacéticos. Pipo canta, toca el saxo (en Money), la guitarra, percusión… Álvaro Espinosa es capaz de tocar como Gilmour y de emular las voces de este y de Waters, algo tremendamente complicado… Ni que decir tiene de la perfección a los teclados de Nacho Aparicio, que bastante trabajo tiene con emular a Richard Wright.

Decir que me gustó mucho la voz que Cefe Fernández nos regaló en Dogs.

Para cuando terminó esta visita guiada a la Granja de la familia Orwell, nos habíamos metido en la primera hora de concierto y creo que hablo por todos al decir que apenas nos habíamos dado cuenta de ello.

Volvimos a The Dark Side para cerrar este bloque con “Brain Damage” y “Eclipse” que continuó con “High Hopes” y “Marooned”, ambas de The Division Bell (1994). Escuchando esta última, me vino a la cabeza el hecho de que Café del Mar y el concepto de Chill Out no sería nadie sin las atmósferas de los Floyd, en especial de los Floyd de la década de los 90.

Eclipse de The Dark Side Of The Moon

Eclipse de The Dark Side Of The Moon

Y llegó el momento grande de este Steel Breeze Tour.

En abril del año pasado y como homenaje al concierto que Pink Floyd hicieron en las ruinas de Pompeya en 1973, los Tones se fueron a Segóbriga para adaptar en su teatro romano la suite “Atom Heart Mother”.

Para esta grabación contaron con nada menos que una orquesta de cinco instrumentos de viento junto con su director, un coro de 16 personas y sus habituales coristas.

Pues todos ellos salieron al escenario para recrear lo vivido en Segóbriga. Todo lo bien que he podido hablar de Pink Tones se queda corto al intentar hablar de esta suite que nos regalaron y se regalaron a sí mismos.

Suilma Aali clavó la parte vocal que hay a mitad de canción con una interpretación preciosa.

Tras esto llegó interpretar uno de los mejores discos jamás compuestos. Así presentó Álvaro con placer “Wish You Were Here”.

En otras ocasiones les he visto interpretar de continuo las nueve partes de “Shine Oh Your Crazy Diamond” pero esta vez tocaba hacer el disco tal cual estamos acostumbrados a escuchar. Por citar algo gris, hubo algún problema de sonido con “Wish You Were Here” pero ¿a quién le importa?

Además de esa versatilidad y fidelidad de la banda, otra de los puntos grandes de un concierto como este es poder encontrarte como público a una variedad de gente con una diferencia de edad de al menos cinco generaciones.

Da la impresión de que en este país, tal vez por nuestra idiosincrasia, cuando cumples cierta edad tienes que esconderte en el agujero de tu vida de adulto y decir adiós a esos placeres que nos mantienen jóvenes de espíritu.

Ahí estábamos, carrozas de 20 años y jóvenes de 60, disfrutando todos como adolescentes con las canciones de una banda que serán eternas.

Es evidente que, para terminar, quedaba un disco básico para todo aficionado a Pink Floyd, y para ello tuvimos que esperar hasta los bises.

El profesor de The Wall intimidando al público

El profesor de The Wall intimidando al público

Llegaba el momento de inflar el muñeco del profesor de The Wall, hacer las tres partes de “Another Brick In The Wall” y poner al público patas arriba mientras gritábamos aquello de que no necesitamos que nos inculquen ninguna educación.

Ahora más que nunca, esas cinco generaciones gritábamos al unísono contra algo que a todos nos parecía real y vigente, como si la línea de tiempo fuera un continuo para todos.

El segundo bis nos dejó “Run Like Hell” y para cerrar, una de las canciones más grandes de la historia, “Comfortably numb”.

Tres horas de concierto que parecieron menos , y nos quedamos con ganas de más.

Run Like Hell poco antes de cerrar el show

Run Like Hell poco antes de cerrar el show

 

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